Lo Inteligible en la Naturaleza
“Todos los seres tienen su existencia por el Uno, no sólo los seres así llamados en el primer sentido, sino los que se dicen atributos de esos seres. Porque, ¿qué es lo que podría existir que no fuese Uno? Si lo separamos de la unidad deja inmediatamente de existir”.
Plotino
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Todos nosotros somos partes de la Naturaleza y también existimos por el Uno, que según la propia Ciencia y la Religión es la Única y primera forma de la Energía y la manifestación de lo que llamamos Dios.
Antes de que aparezca en escena el actor e inspirador de este manuscrito, basada en la propia historia del joven Nakiketas y de todo su periplo espiritual hacia la consciencia del Ser, después de su paso por el reino de la muerte, voy a escribir breves pinceladas sobre algunas de las ideas sutiles que he encontrado y que considero importantes en el relato.
Una de las Ideas principales es sobre la existencia del Principio de la Unidad en Todo, Idea que se nos muestra más que evidente en la propia Naturaleza. Por otro lado, este mismo Principio es un enigma no comprendido por muchos, sobre todo para nuestra mentalidad que es dual y la Unidad se nos escapa a nuestra doble mentalidad. Se podría decir que la Unidad, es Aquello que consciente o inconscientemente buscamos cada día, mientras vivimos y sentimos, dormidos, soñando o bien despiertos, pues esta “Sutil Presencia” como Esencia vital, está inserta en nuestro propio corazón humano.
Debemos ser conscientes de ello, por lo tanto, saber que tenemos toda una vida extraordinaria, siempre y cuando la situemos en el buen camino y para ello, disponemos de un tiempo casi infinito, y digo casi, porque evidentemente nuestra búsqueda terminará algún día, tal como el Joven Nakiketas al fin encontró su Iniciación. Tenemos entonces la energía suficiente para comenzar, ayudado para ello con un inmediato presente, de un nuevo intento en el ahora mismo, que se nos presenta cada día dispuesto en cada nueva reencarnación, que con nuevo ímpetu nos promueve hacia aquello grande que nos hemos atrevido a soñar alguna vez y que ahora, de momento, aún no hemos logrado alcanzar.
La Naturaleza entera nos espera en silencio, para que podemos escuchar Su Verbo, que nos permita seguir en nuestra libertad, aun sufriendo con todas las carencias y los errores que portamos, como frutos resultantes del mal uso de nuestro libre albedrio y, sobre todo, por la falta de una correcta puesta en escena de esta encontrada herramienta del discernimiento, puesto que, sin el uso de este valioso ropaje, andamos confundidos y a la deriva cada día que nos acontece.
Es una verdadera pena observar, que el propio ser humano como un nacido para el Cielo que lo es, según lo proclama la Religión; como el más idóneo y elegido para la convivencia en Libertad y Justicia según quiere proclamarlo la Política; como el candidato idóneo para comprenderse a sí mismo en su totalidad, según la Sabiduría que anida en su propio Espíritu; así como también por su innata Inteligencia cuando logra plasmar las formidables obras de Arte y Arquitecturas, en cambio por otro lado y a pesar nuestro, el mismo hombre nos aparezca a lo largo del tiempo, como un ser bastante incompleto, totalmente terco y obtuso, un pobre y torpe candidato a su propia felicidad, debido por supuesto a su arraigada tendencia violenta y del rechazo a lo que es “espiritual” y que acaba actuando con la más torpe de las inercias debido a la ignorancia de “las cosas buenas”, siendo por ello el esclavo de sí mismo casi a perpetuidad, influyendo mal en todo su entorno.
En su triste y agitado paso sobre la Tierra, el Hombre salvo algunas excepciones, en este panorama de caos nos vemos cada día, cosechando los frutos de sufrimientos como resultados erróneos y de la separación que hay entre todos nosotros en el escenario de la vida. La desunión es lo que presenciamos para el común de las personas que habitamos sobre este Bello Planeta Verde.
“Esta pobre humanidad tiene mojadas las alas, como entumecidas y casi rotas por la causa de estos difíciles tiempos en que andamos, tiempos de reflexión y de duras pruebas para el alma humana, debido a que la era actual del Kali Yuga nos tiene entre sus brazos medio dormidos y atolondrados. No obstante, mucho ánimo querido lector, que para eso están los tiempos y sus obstáculos, para superarlos y así después, alcanzar una mejor situación espiritual, para discernir mejor el siguiente paso hacia adelante de nuestro encuentro. Si ahora decides embarcarte hacia el futuro, adelante sube a la barca o la nave en busca de tu propio destino, al encuentro de lo mejor que hay en ti”.
Algunas mentalidades dirán que la situación y sus problemas diarios no es para tanto, porque este Siglo es la panacea misma que supera a casi todos los tiempos anteriores, pues con los actuales y modernos avances tecnológicos a los que hemos alcanzado, nos permiten decir que estamos ante una cierta y mejor posición de los tiempos que quedaron atrás.
En cierto modo, por esta posición bastante alegre y desenfadada del avance moderno en la Ciencia, es muy posible que estemos mejor que antes en muchos de los aspectos tecnológicos, pero el problema principal que es la lucha entre todos nosotros, sigue sin resolverse, puesto que se echa de menos la paz y armonía, sobre todo la ausencia de una unidad en las ciencias y religiones, la ausencia de la única virtud ecléctica filosófica de la vida y en los estudios que nos traería una verdadera Paz entre todos.
De esta manera hoy el hombre se encuentra más alejado que nunca de la verdadera Unidad, puesto que si bien tiene más cosas modernas y fabricadas por este mundo tecnológico, por otro lado saber la verdadera función por lo que ha vuelto de nuevo a la Tierra, que según la reencarnación es parta poder alcanzar el uso consciente del “Conocimiento de Si Mismo”, pues no hay que olvidar esta máxima Universal, de que «El hombre es la llave de Todas las cosas», una cita que si la comprendemos bien, es una verdadera ayuda filosófica que nos “abre de nuevo” las puertas hacia nuestro horizonte.
El horizonte por divisar no está lejos o en una lejana galaxia todavía por explorar, sino en nuestro Ser Espiritual.
Algunas conclusiones
La humanidad entera es como una Ciudad con las puertas de Oro, símbolo de todo su esplendor de origen totalmente divino, donde deberían primar por excelencia los buenos mandamientos por encima de todos los egoísmos de separatividad, pues en verdad es que todos en el fondo buscamos lo mismo, la Unidad en lo Uno.
Todos buscamos la misma puerta dorada de la Inmortalidad y del definitivo descanso final, puesto que quienes ya han vivido y sufrido lo suficiente a través de muchas encarnaciones, han constatado en su propio Ego, que estamos tan solo como de paso para algo mejor y que una vez asimilada esta verdad, entonces se comienza a tener un verdadero interés por la iniciación final.
Al actualizar y vivenciar este sentimiento íntimo de un alma vieja, ya se comienza a querer irse a descansar, a iniciarse en la sagrada ciencia del reencuentro de Si, y se está totalmente dispuesto a oír aquel imperceptible “sonido del silencio” que vibra como una celestial melodía que más o menos nos dice:
“Hoy por fin, me acerco al tan buscado “Descanso definitivo en Dios” a ese lugar de la paz definitiva para mi Espíritu.
La Unidad encontrada en esta búsqueda intelectual es la suma del Todo con mi autentico Yo, del encuentro de aquello que ha experimentado el Ego en la búsqueda final del retorno a la Ciudad Alta, al lugar del descanso definitivo de todas nuestras búsquedas y la parada final de todos los caminos que ha transitado nuestro espíritu andante. En ultima estancia es la inalcanzable experiencia de nuestra conciencia particular cuando se atreve a decirse a sí misma “Yo Soy Brahman”.
Así como también para toda la humanidad, es la meta final que nos reúne a todos a pesar de nuestras grandes diversidades y de diferencias teológicas o científicas que derivan por fin, en una mismo Lugar y en la Serenidad de una Buena Fraternidad en el Futuro.
La Unidad en un nivel personal, es el encuentro en nosotros con el verdadero actor de la obra, que se pregunta aquello de “Ser o no Ser, como una excelente cuestión”. Ser, como la pieza primordial en esta trágica comedia de la vida misma en la que vivimos, en un mundo como en una comedia, se celebra la función con el papel propio y personal que cada uno se ha elegido para Si mismo.
Aunque es de reconocer que “el verdadero actor” en nosotros no necesita de los aplausos del mundo, pero sí de un “ayudante de cámara”, aquel que le dice en que “tiempo y lugar” se debe poner para realizar bien su obra.
Este ayudante es y ha sido siempre nuestro Ángel de la Guarda, que muy atento desde que éramos niños está a nuestro lado como un buen hermano y verdadero guía. Este Ángel según lo han entendido nuestros antepasados, es nuestro verdadero Espíritu Inmortal, el único que se asemeja a su Padre Creador.
“Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día”
Bueno pues, hasta aquí hemos llegado por ahora, donde a modo de entrada para el tema final del manuscrito, se ha intentado en lo posible dibujar las cortinas del entramado que nos viene a continuación y como se suele decir en los Teatros, cuando alguien se dispone para irse, porque piensa que ya se ha acabado la Obra o decide abandonar libremente la sala, surge de entre los telones una voz amistosa que nos dice:
“No se vayan todavía, que ahora viene lo mejor”.
Espero que lo que sigue, si no es lo mejor al menos te sea algo útil y comprensible, como me sirve también a mí. No espero más con ello y Gracias otra vez, si decides quedarte un rato más.
La historia central del Joven Nakiketas, nos va a ayudar a no tenerle miedo a la Muerte, puesto que este joven no muere al final de la película, puesto que solo se encuentra en un viaje inteligible entre sus dos posibles y ultimas encarnaciones de su viaje definitivo hacia la Unidad del Ser.
El relato nos va a enseñar que una vida plenamente vivida, realmente vence a la Muerte y además a tomar plena conciencia de que el final de todo es tan solo un encuentro del descanso definitivo tan soñado por todos, cuando nuestro Espíritu de Hijos por fin se encuentre con su Padre.
El descanso esperado es posible, cuando todas las diversidades y experiencias de las vidas encarnadas sean superadas, en este relato es cuando nuestro intelecto espiritual logre identificarse con el contenido del Katha Upanishad, en sentir la secuencia de los pasos de Nakiketas hacia la última etapa en la Iniciación Final, percibir los versos como un trabajo que nos permite volver a la Unidad, de donde procedemos y por lo tanto la experiencia de dejar el cuerpo es solo una cosa necesaria en la Rueda del Samsara.
El Samsara es la Rueda donde se insertan todas las Vidas necesarias para el Espíritu Inmortal, que evidentemente vamos a seguir jugando con ella durante bastante tiempo ¿Cuánto? A lo que sigue, que cada uno tendrá su propia respuesta, cuando más pronto comprenda aquello que el Maestro dijo:
“Mi Reino no es de este Mundo”
El poeta Khalil Gibrán nos ofrece un relato bastante intuitivo y espiritual de lo que pudiera ser ese Reino cuando escribe en su novela “Jesus el Hijo del Hombre”:
“En el atardecer del día, subimos al monte Hermón. En lo alto de una meseta, Jesus se detuvo a observar las aldeas esparcidas por el llano. Se le iluminó la cara, que en ese instante parecía oro bruñido. Nos tendió las manos.
“- Ved como el suelo se ha vestido con sus verdes vestiduras – dijo – y de qué manera los arroyos han bordado sus faldas con brillante hilo de plata. La Tierra es hermosa, verdad, y todo lo que es y existe encima de ella es encantador, pero atrás de todo lo que veis se encuentra un Reino del cual yo seré Monarca y Gobernante”.
“Si podéis amar y encariñaros con el corazón iréis conmigo a ese Reino, a gobernar a mi lado. En ese lugar vuestro rostro y el Mío no estarán velados; no llevarán vuestras diestras puñales ni cetros. Nuestros gobernados vivirán en la tranquilidad sin sentir hacia vosotros miedo u horror alguno”.
– De esta forma habló Jesus –
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“Todo es impermanente en el hombre, excepto la pura y brillante esencia de Alaya.
El hombre es su rayo cristalino: un rayo de luz inmaculada en lo interior, una forma de barro material en la superficie inferior.
Aquel rayo es el guía de tu vida y tu verdadero Yo, el Vigilante y Pensador Silencioso, la victima de tu yo inferior.
No puede tu alma ser herida sino a través de tu cuerpo sujeto al error; reprime y domina a los dos y podrás cruzar seguro la cercana Puerta de la Balanza.
De la “Voz del Silencio”. De H.B. Blavastky