La Imagen del Mundo es un Espejo de Ilusiones

¿Por qué entonces en la Tierra, existen muchas almas confundidas? ¿Por qué todavía hay almas entre los seres humanos que no se dirigen hacia la Buena Luz y prefieren seguir en la oscuridad?

La causa de esta falta de visión, principalmente se debe a la propia dualidad que existe en todas las formas, incluida las mentales porque conforman la base temporal de las cosas de nuestro mundo. Recordad que el Universo es mental, por lo tanto, nuestro mundo también lo es. El mundo visible es donde se dan la batalla de los opuestos del bien y del mal, lo blanco y lo negro, etc., donde también se dan las diferentes gradaciones que nuestra pequeña visión general que es incapaz a veces, de ver aquello que verdaderamente es lo Real.

Alguna de las Escrituras y relatos de una manera simbólica, sugestiva y cercana, nos hablan de la expulsión del primer hombre del Paraíso, donde aquel Adán Primero experimenta la dispersión o expulsión de la Primera Unidad, de su propio Ser, por culpa de no hacer lo que se debía, que según la religión rotuló con el primer pecado original. Es decir, el Origen de todos los demás pecados.

Nosotros como herederos de aquella Raza, nos encontramos ante la misma percepción de las cosas, es decir, compartimos el pecado de Adan de la dispersión. Se nos presenta la eterna realidad de que hemos perdido la Paz Interior, Aquella Unidad de una primera experiencia psicológica, interna y espiritual que volveremos a sentir de nuevo cuando retornemos, mediante el combate espiritual hacia el Reino o Paraíso perdido.

Ante esta religiosa visión del Ser humano, debemos identificar y dilucidar bien, que el hombre “in principio”, no es Bueno o Malo, sino que es de una manera temporal “ambas cosas”, cuando mediante su libre albedrio opta por realizar y llevar a cabo una de las dos cualidades de acciones, que la propia Naturaleza de las cosas le ofrece mientras transita por la Tierra.

Por ejemplo.

El poder percibir la luz, no se logra obviamente, sin compararla con la propia oscuridad. Por esto es que, parece ser muy necesario que las almas en su primera ignorancia sean por la necesidad, abajadas de su condición de la Primera Unidad, durante las encarnaciones formales para que tomen conciencia plena, a través de los pares de opuestos y sus contradicciones, de que su perdida y verdadera esencia del origen, es Una Sola con el Todo. Por ello dijo Jesús: “Mi Padre y Yo somos Uno”, “Quien a Mi me ve, también ve a mi Padre”.

Volver a ser Cristo, significa volver a ser un Hijo de Dios, es decir pertenecer a la Unidad.

Las experiencias dolorosas del error, es un fruto inevitable de la propia dualidad en la que nos movemos cada día, la misma que nos ayuda a despertar y a comprender bien las cosas si disponemos del equilibrio del justo medio. Es evidente que detrás de esta pluralidad de errores y de aciertos continuos, hay algo que nos reclama a optar por buscar una sola Unidad, un solo Centro de nuestro verdadero Yo del Principio, porque esta doble modalidad de la Creación proviene de Aquello que siempre ha sido, es y será Solo Uno.

La luces del Intelecto y la comprensión que podamos adquirir del hombre sobre estas Verdades, es un fiel reflejo de la Verdad Universal de que Todo es Uno, de que estamos pasando por las experiencias necesarias de nuestro Espíritu Divino que, en la forma de un cuerpo revestido del alma de un hombre, tiene que vivir plenamente esa falta de la Unidad Primera.

Parangonando al profeta, podemos decir que es la travesía del alma por el desierto de la ignorancia, lugar que tenemos que pasar todos nosotros como niños por la Escuela de la Vida, donde nuestro Eterno Espíritu de Hijos adoptivos de Dios, lleguemos a sintonizar, actualizar y comprender con certeza de que cada uno de nosotros, por la Gracia Divina, tenemos un lugar reservado en el Paraiso Perdido.

Dice el Profeta: “En la casa de Mi Padre hay muchas Moradas para vosotros Sus Hijos”

La primavera de cada año, con sus miríadas de lindas y bellas flores una vez han florecido de sus semillas enterradas, son un fiel reflejo análogo de la Inmensidad del Espacio Celeste, así como también nos espera a las almas humanas una vez florecidas, una vez alcanzada la Resurrección, es decir, después de haber sido crucificados y muertos en la Materia de las circunstancias de cada día, se logre alcanzar la Iluminación, es decir resucitar de la materia y volver a la Luz de donde provenimos al principio como una Mónada Espiritual.

Dhaizman. Mayo 2026