Somos seres divinos con una pequeña luz que proviene de otra más Grande, que es la Causa misma de todas las luces pequeñas. Algunas almas reciben más luz que otras, por diversas circunstancias de tiempo y del lugar donde habitan, por esto observamos que hay almas que han perdido la referencia con esa Luz Divina a causa principalmente de la desinformación espiritual o ignorancia, y andan ahora como a medias, a oscuras y a tropezones continuos, durante gran parte de su inevitable periplo en el mundo formal, y como resultado están alejadas conscientes o inconscientemente de la felicidad del verdadero Ser, sufriendo la obscuridad de su propia ignorancia, con todas sus causas y consecuencias funestas.

Evidentemente estas son almas más necesitadas de Amor, almas que se mueven sobre la Tierra, como las demás, pero que han perdido el Foco de la Luz del Amor, así como también de la orientación correcta del lugar donde deberían dirigirse. Nuevamente aquí aparece otra vez el Mito de la Caverna Platónica, aquel lugar donde nos encontramos todos nosotros, prisioneros de la ignorancia. Afuera de lo conocido y discutido por todos, de nuestras opiniones cotidianas, existe una salida hacia la Verdad y la Luz. Un lugar donde se encuentra en todo su esplendor la Gran Reina de las Amistades, la Buena Madre Sabiduría que rige en todos los corazones humanos y en las formas diversas de toda la Creación. Hasta en las piedras mismas hay Amor y Sabiduría.

¿Por qué entonces, existen todavía almas confundidas por la ignorancia entre los seres humanos?

¿Porqué existen todavía almas entre los seres humanos que no se dirigen hacia la Luz?

Esto es lo que vamos a comprender ahora estudiando la “Teosofía en la Naturaleza” que es la puerta hacia la Verdad de todo lo que es Real, o sea la Sabiduría Divina en “Todas las cosas de Dios”.